126 Esforcémonos en descansar

by IPUC Central Bogotá,

Para pensar

Trabajar duro, gastar los ahorros, endeudarse un poco si fuera preciso. Unas merecidas vacaciones, de verdad, que requieren bastante es esfuerzo. Y luego, las jornadas de descanso, parecen más exigentes que las jornadas laborales o escolares. Madrugar más, dormir menos, cumplir itinerarios apretados y viajes en condiciones de tráfico que, en ocasiones, son peores que las normales. Esa puede que no sea la mejor idea de descanso pero ilustra el esfuerzo que requiere descansar.

El libro de los Jueces, nos muestra los años del disfrute de la tierra prometida después de recibirla. La tranquilidad de estar en tierra propia, y ser libres debía ser el remate adornado del perfecto: todos vivieron felices. Pero, vinieron graves dificultades: pueblos vecinos hostiles; tierra que era propia pero no tanto, porque aún muchos extraños tenían en su poder la tierra que no les pertenecía, era de ellos y de sus hijos; angustia de las guerras, hambre, y más.

Y la peor dificultad de todas era el olvido, el pasado glorioso no estaba en la memoria. Dios no estaba en su conocimiento, incluso, más frescos estaban en sus mentes los dioses de los pueblos vecinos. Aunque, cuando la angustia era extrema, sí salía el clamor al Dios verdadero, que les respondía levantando un líder militar o religioso (juez) y, entonces, sí, podían descansar.

De manera que, cuando los Israelitas clamaron a Dios con fe, sabiendo que él sí respondía, él les salvó y, entonces, pudieron descansar. En Hebreos, se hace una invitación clara a esforzarnos a entrar en el descanso de Dios, y nos la da las instrucciones para que el esfuerzo tenga éxito:

Primero, dejar que la palabra de Dios nos deje en evidencia, que penetre todo nuestro ser, nuestros pensamientos, sentimientos, sensaciones todo en abandono y rendición delante de Cristo.

Segundo, acercarnos a Cristo, nuestro sacerdote, para que nos ayude e interceda por nosotros y que así tengamos el siguiente desenlace:

Tercero, hallemos gracia para el socorro oportuno. Así se descansa, ¿requiere un poco de esfuerzo? Sí. ¿Requiere un pago? Sí, todo lo pagó Jesús a un precio muy alto.

Merece la pena esforzarse, en fe, para obtener este descanso.

Para leer

Te invitamos a leer los siguientes pasajes, leelos, escùchalos, toma notas y comparte lo aprendido

Hebreos 4

Jueces 2:10

Jueces 4:1-10

Salmo 95 11

Mateo 11 29

Salmo 7

En las próximas entregas

Esta serie nos ha permitido estudiar juntos acerca de Lecciones desde Jueces, hoy nuestra última entrega. Con el próximo título El todo del hombre iniciaremos una nueva serie denominada El Predicador. ¡Acompáñanos!

Para terminar

Es el tiempo de descansar, la maleta lista para el viaje de descanso es mi disposición a escuchar lo que diga el Señor Jesús. Mi boleto de viaje: la franqueza absoluta para que todo quede sujeto a la voluntad de Dios; sentimientos, emociones, intenciones, proyectos, todo. La reservación hotelera consiste en acercarme a mi sacerdote, Jesús, que me entiende y me acoge. Tengo la certeza de que en mi Señor tengo el auxilio oportuno.