128 Llega el tiempo

by IPUC Central Bogotá, ,

Para pensar

A todos les llega un mal momento. Como el pez atrapado en la red sin saber cómo, con mil preguntas y quinientas soluciones ¿por qué a mi? ¿Por qué ese día? ¿Por qué así? La llamada, el seguro, el dinero. Lo cierto es que el infortunio llega, la mayoría de las veces sin avisar, o sin avisar lo suficiente.

No se trata solo de las tragedias, los más veloces no siempre ganan las carreras, no se le presta atención, siempre, a los que más saben. Los grandes negocios de hoy, no serán los grandes negocios del mañana, y así, se desvanece todo. Entonces ¿cómo prepararse para ese tipo de circunstancias? ¿Cómo prepararse para el mal momento?

La primer respuesta en este estudio bíblico es del predicador, hombre de mucho esplendor pero que como todos nosotros conoció la decadencia, en el libro de Eclesiastés.

Cualquier cosa que esté a tu alcance,

hazla según tus fuerzas,

pues no hay actividad ni planes,

ni ciencia ni sabiduría,

en el Seol adonde te encaminas.

El esfuerzo, las actividades, los planes, la ciencia, la sabiduría que están a nuestro alcance, conjugados y bien utilizados son la única y mejor previsión para el desenlace del Seol (la región de los muertos), que espera. Es obvio, la oportunidad de preservar las cosas está vigente mientras estas duran, después ya no.

La segunda respuesta. Jesús andaba por Galilea y sus hermanos al ver que se acercaba una fiesta Judía intentaban, con morbo, presionar a Jesús para que fuera a Judea, en vista de que allí estaba amenazado de muerte. Entonces, Jesús les replicó, << Todavía no ha llegado mi tiempo; en cambio vuestro tiempo siempre está a mano>> .

Así fue, cuando quiso entregar su vida en la cruz, lo hizo, y cuando dijo y quiso resucitó. No es así con nosotros, el desenlace final de lo que quiera que hagamos, seamos, o tengamos está fuera de nuestro control, siempre es nuestro tiempo, las medidas oportunas de previsión han de tomarse ahora. El pasaje del evangelio es revelador: ni sus hermanos creían en él.

¿Acaso hay mayor medida de previsión que creer en Jesucristo? Que luego se pongan esfuerzos, actividades, planes, ciencia y sabiduría en función de la fe en quien tiene el control del infierno y de la muerte, el que no se marchita, en quien tiene consistencia cada proyecto, y entonces, que surja o se desvanezca lo que sea, porque así como Cristo venció al Seol y a la muerte, también en él venceremos.

Para leer

Entre tantas actividades vanas, hay una actividad con posibles consecuencias eternas, la lectura. Los siguientes pasajes o son base o tienen relación con este estudio:

Eclesiastés 9:10-12

Juan 7 1-9

2 Corintios 6 1-12

Mateo 7 24-29

Proverbios 21 29-31

Salmo 37

En las próximas entregas

Esta es la serie El predicador, dedicada al estudio de enseñanzas desde Eclesiastés, un libro de sabiduría. Un estudio requiere disciplina, requiere de alguien dispuesto a aprender un tema que valga la pena ser aprendido. El próximo título se titulará: Sencillo y si nos acompañas en el aprendizaje haremos escuela.

Para terminar

Llegará el mal momento, pero el hecho de estar leyendo estas líneas es prueba de que aún es el tiempo. Te invitamos a hacer lo que está en tu poder, y que listamos por tercera vez: esfuerzo, acción, planificación, sabiduría, ciencia. Sobre todo, escucha la palabra del experto, útil para afrontar hasta la peor situación: En tiempo aceptable te he oído, y en día de salvación te he socorrido.